Dieta: los enemigos “externos” de mis resultados - Clínica Diquecito

Dieta: los enemigos “externos” de mis resultados

Nos pasa lo mismo una y otra vez, pero no sabemos por qué. Nos esforzamos, bajamos de peso, y en el momento en que nos descuidamos dilapidamos todos los logros obtenidos. Y nos frustramos… Pero, ¿por qué ocurre esto?

Esta desagradable situación tiene dos explicaciones principales. Por un lado, existen factores principalmente orgánicos que “facilitan” este “rebote” (tendencia de nuestro cuerpo a intentar recuperar lo perdido, ahorrando energía mediante un enlentecimiento del metabolismo), tema que abordamos en nuestra comunicación anterior, y por otro existen factores contextuales (influencia del entorno). En esta oportunidad nos enfocaremos en estos últimos.

Los enemigos de nuestra dieta

Existen numerosos factores contextuales que nos llevan a volver a recuperar peso una y otra vez, luego de procesos exitosos de descenso. Veamos hoy dos de ellos:

Tecnología y sedentarismo

Los avances tecnológicos han sido significativos en los últimos años, y han permitido que muchas áreas de nuestras vidas mejoren notablemente. Sin embargo, también nos han llevado a tomar una actitud sedentaria, ya que cada vez se necesitan menos acciones físicas para lograr los mismos resultados. Pensemos solamente en la comida a domicilio, en el control remoto reemplazando nuestros pasos para cambiar de canal, en las compras de supermercado a un click de distancia, en las escaleras mecánicas, solo por citar algunos ejemplos. Preguntémonos: ¿cuánta actividad física hemos dejado de realizar a causa de estas comodidades obtenidas?”.

La Organización Mundial de la Salud sugiere que mínimamente caminemos 10.000 pasos al día para tener un buen estado físico. Con el programa de podometría que viene incorporado en la mayoría de los celulares podemos darnos cuenta de que difícilmente llegamos a la meta, y que rara vez -en general- superamos los 4 mil a 5 mil pasos diarios. Y esto tiene que ver con lo que venimos diciendo: en lugar de ir al almacén pedimos por delivey; en lugar de levantarnos a prender el televisor lo accionamos con el control remoto; en vez de abrir el portón de casa utilizamos el control. Como contraste de esto, la comunidad religiosa Amish, que está opuesta a la tecnología, camina entre 14 y 18 mil pasos por día.

Días “más largos”

Otro de los factores que han hecho que el sobrepeso se incremente, es la reducción de las horas de descanso o, visto desde otro punto de vista, la extensión de la jornada. A diferencia de como se vivía un siglo atrás, la luz eléctrica ha ampliado significativamente la cantidad de horas activas del día, y esto nos ha llevado a dormir mucho menos que lo que dormían nuestros padres y abuelos. Esta situación tiene al menos dos implicancias muy negativas:

“Al dormir menos de siete horas (es el mínimo recomendado), alteramos la producción de dos hormonas muy importantes: la Leptina y la Grelina. La primera de ellas es la encargada de indicarle al cuerpo la saciedad; la segunda, en tanto, es la que estimula la sensación de hambre, la cual se eleva cuando el descanso es insuficiente.Por eso es que cuando dormimos poco, después de que se pone el sol empezamos a tener más hambre de lo habitual, y comemos desmedidamente”, explica el Dr. Rubén Salcedo, Director Médico de Clínica Diquecito.

Por otro lado, al extender nuestras jornadas, alargamos también el tiempo de exposición y acceso a los alimentos. Y si a esto le sumamos la sobrecarga de nuestras agendas, el incremento de los eventos sociales, veremos que a más cantidad de horas de actividad, mayor tiempo de acceso a la comida y mayores posibilidades de sobreingesta.

En nuestra próxima comunicación daremos cierre a esta serie, analizando tres factores más que nos llevan a fracasar en nuestros intentos de bajar de peso y mantenernos en forma.

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