Cuando la hiperconectividad nos genera stress - Clínica Diquecito

Cuando la hiperconectividad nos genera stress

Una importante causa de stress, en la actualidad, es el mal uso de los objetos tecnológicos y la incapacidad para desconectarnos. La hiperconectividad, es decir la alta exposición a pantallas que nos conectan día y noche con otras personas a través de las redes sociales, Whatsapp y otra infinidad de herramientas, hace que cada vez sea más difícil dar descanso a nuestras mentes, hacer una pausa necesaria, relajarnos y generar nuestro necesario tiempo a solas para pensar. Esto termina consumiéndonos y estresándonos a pasos agigantados.

Hay situaciones que nos generan stress pero que en realidad no se pueden resolver (el fallecimiento de un familiar, por ejemplo). Esto se denomina ¨reacción de stress¨ y es una respuesta natural y no necesariamente nociva. Con ayuda terapéutica y el paso del tiempo, va desapareciendo. Pero distinto es enfermarse por stress, que es algo más complejo y que depende de factores biológicos –predisposición genética-, psicológicos -experiencias de vida-, sociales y culturales. Cuando se dice que una persona tiene stress como enfermedad, se quiere significar que algo anda mal y que algo se ha desacomodado. En otras palabras, esa persona está teniendo una respuesta desadaptada, desequilibrada, disfuncional a su entorno y situaciones que enfrenta.

Hiperconectividad = ¿stress?

Como decíamos anteriormente, existe en este tiempo una “nueva” causa importante de stress, que es la incapacidad de poder desconectarnos por el mal uso de objetos tecnológicos, lo que conocemos como “hiperconectividad”. “Cada vez más, vemos que muchos de nuestros pacientes presentan dificultades para desconectarse, impulsados por factores tales como las ambiciones personales, el exceso de responsabilidad, la cultura de la empresa, el cargo o las cargas que tenga cada uno, entre otros”, explica la Lic. María Paula Martínez (MP: 7.286), integrante del Departamento de Salud Mental de Clínica Diquecito.

Como muestra de esta situación, un estudio publicado por Deloitte en 2016 determinó que el 65% de los argentinos chequea su smartpone durante la noche, cifra que se eleva al 84% en el caso de jóvenes de entre 18 y 25 años. De ese total, el 34% chequea mensajes instantáneos mientras que el 32% busca notificaciones en las redes. Se supone que en ese momento del día debemos tener nuestra mente liberada.

Encadenar largos períodos de rutina sin descanso puede provocar que elevemos los niveles de stress, y que éste definitivamente nos enferme y no se resuelva con vacaciones ya que las cuales, incluso, muchas veces éstas nos tienen más conectados que nunca. El querer estar constantemente informados y en contacto con las personas para no perdernos nada, incrementa la dependencia al uso de los dispositivos móviles, impidiendo despejar la mente de la rutina. “Muchos de nosotros hemos generado incluso un temor a no responder rápidamente a nuestros dispositivos móviles, entendiendo que el no hacerlo puede acarrear consecuencias negativas, cuando esto no es así. El temor a las represalias, a perder el trabajo, a no saber qué te vas a encontrar si no respondés rápido… esa incertidumbre es la que nos provoca miedos”, finaliza la Lic. Martínez.

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