Cuando bajamos de peso aún mientras dormimos - Clínica Diquecito

Cuando bajamos de peso aún mientras dormimos

Cuando bajamos de peso aún mientras dormimos

Hay personas que comen, comen y comen, e igualmente bajan de peso. Pareciera ser que no generan nada de grasa, que las calorías les “resbalan”. Otros, en cambio, se cuidan a más no poder y este enorme sacrificio no se traduce en la balanza. Y la gran pregunta que escuchamos diariamente en nuestros consultorios es: ¿por qué ocurre esto?

El tema es muy complejo, y podríamos estar horas analizándolo. Sin embargo, hoy nos queremos referir a una cuestión muy concreta, que tiene mucho que ver en esta situación tan común que te estamos contando, y que seguramente vivirás a diario.

Lo primero que tenemos que decir es que existen particularidades propias de cada persona, que tienen que ver con su metabolismo, el cual es diferente de un individuo a otro. Sin embargo, existe un “arma secreta” que todos tenemos y que, al margen del metabolismo, marca una gran diferencia entre los que logran y no logran mantenerse en forma: la masa muscular.

¿Cómo es esto?

Para entender esto debemos saber como punto de partida que todos los seres humanos generamos a lo largo de nuestro día dos tipos de consumos de energía: el relacionado al uso activo del cuerpo, por un lado, y el consumo “inconsciente” y por momentos “en reposo”, por otro. Este último es aquel que nuestro organismo produce las 24 horas del día para mantener sus funciones vitales.

La energía que consume nuestro cuerpo a lo largo del día y la noche, y que nada tiene que ver con lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer, es la que se encarga de que nuestro corazón lata y que nuestros órganos en general cumplan sus funciones. Estos procesos consumen un gran porcentaje de la energía que injerimos a través de los alimentos, y la restante puede, o bien almacenarse en forma de tejido graso (y llevarnos al sobrepeso), o bien consumirse a través de una vida activa.

El secreto

Uno de los “secretos” para mantenernos saludables, entonces, está en proponernos que nuestro cuerpo incremente su masa muscular, como principal “consumidor” de la energía que captamos a través de los alimentos. En otras palabras, cuanto más músculo desarrollemos, mayor será el gasto energético basal.

El gasto metabólico basal (en reposo), el cual incluye a todas las funciones orgánicas entre las que está también la demanda de nuestra masa muscular, es tan importante que representa cerca del 60-65% de la energía que consumimos por día. Dentro de este porcentaje, los órganos que más energía demandan son el hígado (órgano metabólico de base), el cerebro y, como venimos diciendo, los músculos. Luego, a nivel interno, un 10-15% del consumo deriva de la “termonénesis” de la alimentación, que es el gasto que se produce en el proceso de digestión. En total, estos procesos “inconscientes” están en el orden del 75% de nuestro consumo de energía.

¿Y la actividad física?

La actividad física es muy importante, porque puede ser la encargada de consumir toda esa energía extra que no necesita nuestro cuerpo para su funcionamiento. Y, sabemos que si no la “gastamos”, la almacenaremos.

“La actividad física y el movimiento diario, representan entre el 20 y el 25 por ciento de la energía que consume nuestro cuerpo. Esto nos dice que, si bien tener mucha masa muscular es importante por el gasto del cual estamos hablando, también lo es tener una vida en movimiento, ya que ese 20 al 25 por ciento de energía que depende de nosotros consumir puede marcar la diferencia. Igualmente una cosa lleva a la otra, porque la práctica de actividad física aumentará nuestra masa muscular y, al aumentarla, incrementaremos también el gasto metabólico basal”, apunta la Dra. Melanie Kandrachoff, Jefe de Internado de Clínica Diquecito.

La actividad física, entonces, es un “gastador extra” de la energía que en su mayor porcentaje consumiremos a través de los procesos orgánicos.

Debemos saber que hacer actividad física, en términos de descenso de peso -no así en los otros enormes beneficios que acarrea para el sistema cardiometabólico y demás-, no nos dará un resultado de la noche a la mañana; la importancia de su práctica reside, ni más ni menos, en que ésta sea un vehículo para incrementar nuestra masa muscular y, por ende, aumentar el gasto de energía en reposo. Si vemos el tema desde esta perspectiva, entenderemos que si queremos mantener un peso saludable a largo plazo, debemos preocuparnos por nuestra masa muscular.

“Un músculo más activo, que cada vez tenga más fuerza y potencia en la acción, va a generar mayor gasto; y ahí es cuando mi peso comenzará a balancearse, siempre y cuando ingresemos menos calorías de las que podemos consumir en la suma de los procesos orgánicos más la actividad física”, finaliza la Dra. Kandrachoff.

Así que, ya sabés, es hora de trabajar en tu masa muscular; sin olvidar, obviamente, cuidar una alimentación adecuada y balanceada que no te aporte más calorías de las que tu cuerpo necesita.

Si estás interesado en aprender más, y a implementar todos estos consejos en tu vida diaria para proyectarte en salud a largo plazo, te invitamos a visitarnos. En Clínica Diquecito no solo mejorarás tu situación actual de salud sino que aprenderás a vivir mejor.

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