Alimentos ultraprocesados y sus grandes peligros para la salud - Clínica Diquecito

Alimentos ultraprocesados y sus grandes peligros para la salud

En nuestra comunicación anterior nos referimos al peligroso impacto de los alimentos ultraprocesados en nuestra salud, y la manera en la que éstos están contribuyendo a extender la epidemia de sobrepeso y obesidad.

En esta comunicación queremos profundizar un poco más en este tema, que puede marcar un antes y un después en tu vida.

El consumo excesivo de alimentos ultraprocesados acarrea numerosos riesgos para nuestra salud en general, pudiéndonos llevar a situaciones muy severas, entre las que se destacan:

  • Aumento desmedido del peso (sobrepeso u obesidad). Esta es la consecuencia principal, de la cual venimos hablando. Es la más peligrosa porque genera el resto de las consecuencias que mencionaremos, algunas de ellas mortales.
  • Aumento de la insulino-resistencia: El cuerpo se vuelve más resistente a la acción de la insulina y esto conlleva a que, con el tiempo, aparezca diabetes tipo 2. Ésta se daba antes más en el adulto y ahora ya está apareciendo en jóvenes y adolescentes.
  • Incremento del riesgo de enfermedades cardiovasculares. En América Latina, el 70% de las muertes son producto de estas enfermedades: infartos, derrames cerebrales o embolia cerebral; arterioesclerosis, aneurisma de aorta, arritmias, insuficiencia cardíaca, entre otras.
  • Mala calidad del sueño. El abuso de estos alimentos afecta nuestro descanso, generando apneas del sueño, con todo lo que ello implica no solo en términos de descanso sino también de rendimiento laboral, humor y relacionamiento con terceros.
  • Produce mayor riesgo de hígado graso. Esta es la principal causa de trasplante hepático en el mundo.
  • Aumenta el riesgo de pancreatitis.
  • Disminuye la fertilidad tanto en el hombre como en la mujer.
  • Disminuye la libido.
  • Favorece la aparición de caries.
  • Aumento del riesgo de aparición de cáncer de intestino grueso, ovario, útero (matriz), próstata, mamas.
  • Aumento del riesgo de artrosis en rodillas y cadera, con la consecuente cirugía de reemplazo con los años.

¿Entonces, qué nos lleva a consumir estos alimentos?

Hay tres factores fundamentales que nos llevan a sentir cierto atractivo por consumir este tipo de alimentos. Ellos son:

  1. Falta de tiempo. Nadie tiene tiempo para preparar comida, entonces lo “mejor” es tomar una pizza congelada y meterla en el horno o, en vez de comer frutas y tener que pelarlas, comer un helado o una torta. Estamos disminuyendo el consumo de alimentos naturales porque nos llevan más trabajo y, por ende, tiempo.
  2. Sensación de placer. La industria alimentaria, para aumentar el consumo, pone en ciertos alimentos sustancias que producen un gran placer al paladar, como es el glutamato de sodio. Esto es un “potenciador del sabor” que hace que la comida sea mucho más rica. Por ejemplo, una papa frita bastón es mucho más placentera que la papa frita hecha en casa. Eso nos lleva a comer más.
  3. El Marketing detrás de los alimentos. La industria alimenticia necesita vender grandes volúmenes, y apela a todo tipo de estrategias de marketing para que los alimentos industrializados, a diferencia de una fruta o verdura, sean deseados por el consumidor. Si no, veamos las estrategias de promoción que nos encontramos en los supermercados o en la televisión. Esto no hace más que incrementar nuestro deseo de consumir.

Consejos prácticos para “escapar” a la tentación

“Para evitar llegar al sobrepeso u obesidad como consecuencia del abuso de alimentos ultraprocesados, una de las pautas más sencillas pero difíciles de cumplir que damos siempre desde Clínica Diquecito es tratar de comer los alimentos en su estado natural, intentando no añadirles nada”, afirma el Dr. Rubén Salcedo (MP: 17.181), Director Médico de Clínica Diquecito. “Recordemos que nuestro cuerpo está genéticamente desarrollado, según los investigadores, para ser recolector y cazador, preparado para comer lo que la naturaleza nos da y en ella no encontramos alimentos como ¨empanadas fritas¨, alfajores, helados, etc.”, agrega.

Un segundo consejo, también muy práctico, es ir al supermercado sin apetito, habiendo comido antes, sabiendo que la comida “entra por los ojos”.

Un tercer consejo práctico es hacer una lista de lo que voy a comprar en el súper y respetarla a rajatabla, sin desviarnos al ver otras alternativas. Esto no solo nos ahorrará calorías sino también mucho dinero.

Por último, diseñar una alimentación que esté conformada por un 50% de frutas y verduras, un 25% de legumbres, cereales integrales y similares; y solo el restante 25%, como máximo, de carne, productos de bollería y alimentos ultraprocesados.

“Y tengamos presente el dato que mencionamos en nuestra anterior comunicación: si en el año 1980 la obesidad era muy baja y el consumo de alimentos ultraprocesados no llegaba al 20% de las comidas, entonces deberíamos trabajar para volver a los mismos niveles”, finaliza el Dr. Salcedo.

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