Está demostrado que cuando el estrés es permanente y no circunstancial, baja el rendimiento intelectual y profesional y se pierde concentración y atención.
En un día típico de vacaciones, nuestro cuerpo puede ingerir entre 3.000 y 3.500 calorías diarias en promedio, si sumamos a las comidas básicas las típicas picadas.