Pero constituye también un factor de alto riesgo para mantener hábitos alimentarios saludables frente a la gran oferta gastronómica, a la realidad del “picoteo” permanente y al habitual desorden en los horarios de comida.
En un día típico de vacaciones, nuestro cuerpo puede ingerir entre 3.000 y 3.500 calorías diarias en promedio, si sumamos a las comidas básicas las típicas picadas. Si nuestro desayuno es con facturas y alguna bebida gaseosa o con contenido alcohólico la cifra puede llegar a 4.500 calorías en casos extremos. Estos números se distancian sensiblemente de las 2.000 calorías promedio que debemos incorporar en nuestro organismo para mantener nuestro peso normal.
A modo de ejemplo , una picada típica (fiambre, copetín y cerveza) nos aporta fácilmente unas 800 calorías por ingesta; eso sin contar que este tipo de comidas suele anticipar la cena, en la que se ingerirán alimentos “fuertes” y con cerca de un 30 por ciento más de calorías que los que comeríamos en condiciones normales en nuestros hogares
Este exceso diario, arroja la impactante cifra de 22.500 calorías de más en apenas una quincena, traduciéndose esto en un incremento cercano a los 3 kilos “netos” de masa corporal, además del aumento “extra” por retención de líquidos. |