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CONCLUSIONES:
Debe desaparecer la idea o creencia de que la "gordura" en los niños es sinónimo de salud, o que con la edad reducirán de peso, que es transitoria y tan solo una expresión del crecimiento y desarrollo del individuo.
La obesidad en el niño y en el adolescente lo marcará para toda la vida, incluso las decisiones nutricionales que se tomen en la etapa prenatal determinarán una poderosa inclinación metabólica en el resto de su vida.
¿Dónde comienza?
El Estado nutricional que presenta un niño en su infancia comienza en el útero materno, y todo lo que ocurre en el período perinatal deja una impronta en su genoma.
Así es sabido que, tanto el sobrepeso materno (con peso alto del recién nacido) como el bajo peso del bebé, predisponen a obesidad y síndrome metabólico.
A esto se sumara el entorno del niño desde sus primeros meses de vida. Si hay elevada oferta de alimentos ricos en grasas, azúcares refinados, hipercalóricos, baja exposición a las verduras, frutas y alimentos protectores, sumado a sedentarismo, muchas horas de televisión, computadora, etc., la consecuencia lógica será sobrepeso y enfermedades metabólicas.
¿Cómo se previene?
Prevención primaria
Las más importantes de las medidas preventivas, es la prevención primaria.
La prevención primaria actúa ANTES de que aparezca la enfermedad y está íntimamente relacionada con la educación, o sea, el aprendizaje de principios de conducta que evitarán la aparición de factores que riesgo que expongan al niño a la enfermedad.
En ella los siguientes puntos son relevantes:
1- Promoción de la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses.
2- Alimentación saludable de la madre, y cuidado del aumento normal de peso en embarazo.
3- No hacer introducción precoz de la leche de fórmulas o de alimentos semisólidos.
4- Educar a padres y maestros para promover hábitos de alimentación saludable, sin centrar el tema en "dietas".
Prevención secundaria
Dijimos que la prevención primaria estaba relacionada principalmente con la educación y actúa antes de la aparición de la enfermedad. En cambio, en la prevención secundaria nos encontramos con una situación diferente: las actuaciones intentan solucionar un problema ya existente e instalado tratando de hacerlo desaparecer por completo o en parte y también tratan de que no aparezcan las complicaciones posteriores.
1- Detección precoz de problemas de peso.
2- Seguimiento de pacientes en riesgo.
3- Seguimiento de familias con antecedentes.
4- Vigilancia en periodos vulnerables (primer año de vida, ingreso escolar, pubertad)
Prevención Terciaria
La prevención terciaria, se dirige a los niños que ya padecen de obesidad y que requieren tratamiento. Esta debe ser cuidadosamente monitoreada por profesional especialista para:
1- Sostener el crecimiento sin ganancia excesiva de peso.
2- Tratar las complicaciones.
3- Educar al niño y a la familia.
4- Trabajar los cambios de hábitos de alimentación y actividad física.
5- Trabajar el concepto de imagen corporal y autoestima.
6- Trabajar con las madres, el tema de la ansiedad por el peso de sus hijos (un alto grado de control materno sobre la ingesta en los niños de 3 a 5 años se asocia con escasa capacidad del niño para regular la ingesta energética).
Conclusión
Evite que su niño sufra de obesidad, una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo. Si usted cree que su niño padece de la obesidad infantil, no dude en consultar con un especialista. Su niño se lo agradecerá durante toda la vida. |