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¿Por qué nos afecta tanto?
Está científicamente demostrado que una mala dieta no solo disminuye notablemente su rendimiento intelectual sino que también disminuye las respuestas de su sistema de defensas (sistema inmune), atenta contra la elasticidad de su piel, la actividad sexual y acelera el proceso de envejecimiento incrementando con el paso del tiempo el riesgo de aparición de enfermedades.
¿Qué es la oxidación?
El organismo se vale del oxígeno para convertir la energía procedente de la alimentación en una forma de energía válida para la nutrición celular.
A la vez, una parte del oxígeno activo producido en esas reacciones sale al exterior de las células y origina moléculas o compuestos químicos sumamente reactivos, conocidos como radicales libres. La formación de radicales libres es una reacción en cadena que consiste, planteado de una manera sencilla, en que cada radical libre se une a otros componentes celulares destruyéndolos por completo. Esa reacción en cadena provoca modificaciones irreversibles en los principales componentes de la célula, y así, con la pérdida de actividad de los enzimas celulares, la destrucción de los lípidos de sus membranas y la alteración de los ácidos nucleicos, avanza el envejecimiento, tanto de las células consideradas aisladamente como del organismo en su conjunto.
Cada vez se admite de manera más generalizada el vínculo existente entre esos procesos de deterioro y las enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Para hacer frente a dichos procesos, las células elaboran sustancias enzimáticas antioxidantes (superóxido dismutasa, catalasa, glutatión-peroxidasa) que actúan como catalizadores biológicos gracias sobre todo a los oligoelementos que contienen (selenio, manganeso, zinc, cobre) y que degradan, neutralizan y desintoxican los radicales libres.
Pero con el paso de los años, el sedentarismo, el estrés y fundamentalmente una mala alimentación, produce un debilitamiento prácticamente inevitable de las enzimas antioxidantes, y todos los tejidos del organismo tienden a oxidarse.
¿Qué relación hay entre una mala alimentación, y los radicales libres?
Una mala alimentación se caracteriza por comidas que carecen de elementos antioxidantes esenciales, como por ejemplo, Betacaroteno (provitamina A), Vitamina C (ácido ascórbico), Vitamina E (tocoferol), Selenio y Zinc y contienen niveles altos de grasas saturadas y aceite nitrogenado. Comidas típicas de un ritmo de vida contemporáneo pero que atentan contra el funcionamiento optimo de nuestro organismo.
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